La audacia y el cálculo analiza, desde una perspectiva cultural, la construcción del poder del kirchnerismo. Las expectativas del lector, sea cual sea su predisposición inicial, son considerables, en especial después de la provocativa participación de la autora en 6, 7, 8. En el prólogo, Sarlo advierte, "Si alguien busca un panfleto, no lo encontrará en este libro".
Como en otras obras, la escritora asume la piel de la intelectual y reivindica la idea de batalla cultural. El ethos del intelectual con el que se identifica es el de la modernidad, como un compromiso lúcido del pensamiento y la sensibilidad con la actualidad en la que se está inmerso, que supone además la decisión de modificarla.
El libro contiene ritmos heterogéneos. En las primeras 120 páginas analiza la relación entre política y medios y redes sociales.
Considera que la televisión sigue ocupando un lugar central en la construcción del imaginario social, donde hay grandes contigüidades entre la política y Celebrityland. Analiza desde los tweets de Aníbal Fernández a las pantomimas  de Gran Cuñado.
Sarlo describe el "dispositivo cultural kirchnerista" como un producto de dos patas. Por un lado los medios con programas como 6, 7,8 y Duro de domar, que apelan a una estética populista e inclusiva. En  el otro extremo, Carta Abierta, donde un sector "progresista" de intelectuales se suma a partir de temas como los derechos humanos y el matrimonio igualitario, y que se visibiliza a partir del conflicto con el agro acuñando la palabra "destituyente". Página/12 es su espacio principal.

Obligarnos a pensar
Kirchner, que asumió su mandato presidencial sin demasiada legitimidad, presentándose como hombre común con responsabilidades extraordinarias, se convierte en el fundador de un tiempo, reinventa el peronismo y se propone como mito nacional que cristaliza con la muerte. Sarlo se refiere a hitos como la ESMA y el Colegio Militar, donde formuló su interpretación de los años 70, atribuyéndose  la memoria militante de la juventud peronista radicalizada y guerrillera. El ex gobernador santacruceño se posiciona, de modo inédito, como sostén de la lucha interpretativa sobre los 70. Gana la competencia por el discurso y esto se ve reflejado en espectáculos como el Bicentenario donde las Madres abren y cierran el desfile armado por Fuerza Bruta.
Kirchner se diferencia de sus antecesores, se apoya en una memoria de corto alcance. Encuentra "el espacio de una refundación en un momento en que todos sentían que la cuestión era refundación o muerte".
Son muchos los temas que aborda Sarlo para explicar a Kirchner, al que define como un hombre del presente que usó la audacia y el cálculo para trazar un relato que le permitió dominar el espacio político. La ensayista habla de una "forma" K caracterizada por el dramatismo y las oposiciones netas apoyada en una historia tanto real como mitológica, de incomparable potencia imaginaria. "Pero un mito no se reemplaza ni tiene sucesores. Un mito es, como la muerte o el carisma, ingobernable". Beatriz Sarlo busca sacudir al lector y conmover sus certezas. El libro consigue su propósito: inquietarnos y obligarnos a pensar. © LA GACETA

Carmen Perilli - Profesora de
Literatura Hispanoamericana de la
UNT. Investigadora del Conicet.